¡Han vuelto las chicas del cable!

Cómo nos gustan, por fin una serie que toca el tema de las telecomunicaciones (como podéis adivinar, nosotros somos muy fans). Y es que aunque en la actualidad sea un tema donde profundizamos unos pocos, es algo que revolucionó la vida de muchas personas y sobre todo la vida profesional de las mujeres en España de la época.

Por aquel entonces que una chica estudiara todavía era bastante extraño, ya no solo por la inversión que suponía, la cual muchas familias no disponían,sino porque su destino era cuidar de su marido e hijos. Aquella que quería ganarse el dinero y tener cierta independencia tenía un destino, ser maestra. Es a principios del siglo XX cuando aparece un puesto revolucionario para las jovencitas, y decimos jovencitas porque debían ser solteras y tener una edad comprendida de entre 16 y 25 años, además era necesario contar también con una moral intachable ya que en la selección de las candidatas se debía presentar un certificado de buena conducta. Aunque también era preciso contar con una buena vista y oído, además de haber hecho un curso de tres meses en la central de teléfonos.

Las telefonistas eran consideradas unas modernas de la época, pero para ello tenían que pasar 7 horas diarias trabajando con derecho a un solo cuarto de hora de descanso, no podían ponerse enfermas, ni casarse. Contaban con anticuada tecnología que hacía que fueran ellas quienes pagaran el enfado de los usuarios por los fallos. La calefacción solía estar solo en los turnos de noche y en algunos casos se pegaban de pie todas esas horas.

A pesar de estas condiciones, las chicas sabían que detrás de ellas había una larga lista de mujeres “modernas” deseando entrar en sus puestos.

En cuanto al funcionamiento de las centralitas, la telefonista tenia ante ella un panel lleno de clavijas que representaban a los abonados y era ella quien manualmente conectaba una clavija con otra entre aquellos que deseaban hablar.

Como datos curiosos saber que  el primer teléfono público en España se colocó en 1928 en el parque del Retiro, Madrid. Al principio las conexiones precisaban de una conexión directa por cable entre los abonados del servicio y existía una gran cantidad de empresas que se dedicaban a esta industria, no fue hasta 1924 cuando el gobierno lanzó una Real Orden donde decretaba el monopolio de la telefonía, la empresa que la gestionara tendría que ser española, es ahí cuando telefónica apareció en nuestras vidas.

Teléfono público 1909

Las centralitas manuales fueron reemplazadas a partir de los años 30 por las automáticas, pero aun así estás solían utilizarse para llamadas interurbanas o en oficinas para conexiones entre la misma. Es entonces cuando las telefonistas amplían sus derechos pudiéndose casar sin perder su puesto ( ya era hora…) e incluso tienen baja por maternidad y sus tiempos de descanso son más amplios que tener que decidir si ir al baño o comer en ese pequeño cuarto de hora que tenían anteriormente.

A día de hoy es impensable vivir sin teléfono, sea móvil o fijo o que una empresa de gran tamaño no disponga de una centralita. Aunque Apliteca todavía no había nacido en aquella época, y sea con o sin cables, nos enorgullece que gracias a profesiones como esta las mujeres comenzarán a incorporarse con toda normalidad (como debería de haber sido) al mundo laboral.